La carrera de Ari Aster se mantiene brillante. Su última película, Beau tiene miedo (2023), muestra su faceta más creativa y alegórica, creando un ambiente de ansiedad y abatimiento perpetuo a medida que acompañamos a Beau al fondo de su alma. Con su nueva película, parecía que cambiaba de tercio y abandonaba su amado género de terror. Sin embargo, toda la película está impregnada de otro tipo de terror mucho más cercano y real. La película representa la situación social en la que se encontraba el mundo en la época del COVID, concretamente la situación ideológica, haciendo revivir al espectador esas sensaciones incómodas en las que nos vimos rodeados. La cinta se centra ya no sólo en representar sino en criticar todas las actitudes estúpidas y manipulativas que a día de hoy siguen existiendo, sirviendo no sólo como un ensayo de la visión del autor sobre EE.UU., regurgitando un odio profundo a las dinámicas políticas y sociales que se retroalimentan entre sí, sino también como una base...